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Llevar tus gastos en varias monedas

Cobras en euros y vives en pesos. O vives aquí y tienes una cuenta en libras desde que trabajaste fuera. En cuanto hay dos monedas, la pregunta «cuánto tengo» deja de tener una respuesta única, y casi todas las apps fingen que sí la tiene.

Por Oscar Gómez

Publicado el

De dónde viene el lío

Un gasto en otra moneda tiene tres cifras posibles: lo que pone el ticket, lo que te cobra el banco y lo que vale hoy. Casi todo el desorden viene de mezclarlas.

Pagas 340 pesos en un café. Tu banco te lo carga como 17,20 € con su comisión dentro. Si apuntas 340, tu resumen del mes no cuadra con el extracto. Si apuntas 17,20 €, pierdes el dato real de cuánto cuesta un café allí. Y si al mes siguiente el cambio se mueve un 6 %, tu histórico se vuelve incomparable consigo mismo.

La salida no es elegir mejor la cifra: es dejar de forzar que todo viva en una sola moneda.

Cada cuenta, su moneda

La regla que ordena casi todo: la moneda no es del gasto, es de la cuenta. Tu cuenta de aquí lleva euros, tu cuenta de allí lleva pesos, y cada movimiento se apunta en la moneda de la cuenta por la que pasa.

Con eso, el saldo de cada cuenta siempre cuadra con el banco, que es lo único que tienes que poder verificar. Y el gasto en pesos que pagaste con la tarjeta de aquí se apunta en euros —porque salió de la cuenta en euros— con el importe que te cobraron, comisión incluida. Ese es el dato honesto: lo que te costó, no lo que ponía el cartel.

Si quieres conservar el precio local, va en el concepto: «Café — 340 MXN». Texto, no número. No entra en ninguna suma y no rompe nada.

Cuándo convertir y cuándo no

No conviertas para apuntar. Un movimiento se guarda en la moneda de su cuenta, con el importe que aparece en el extracto. Convertir en el momento de apuntar es meter un tipo de cambio dentro de un dato que debería ser puro.

Convierte para comparar. Cuando quieras ver el total de todo junto o comparar dos meses, ahí sí hace falta una moneda común y un tipo de cambio.

Nunca conviertas dos veces. El error clásico: apuntar el gasto ya convertido y luego pedirle a la herramienta que lo convierta otra vez para el resumen. Sale una cifra que no es ninguna de las dos.

Las comisiones que no ves

Entre lo que marca el mercado y lo que te cobran a ti hay hasta tres capas, y solo una suele aparecer como una línea aparte en el extracto.

El margen sobre el tipo de cambio. El banco no te aplica el tipo que sale en las noticias: le suma un margen. No lo ves porque va dentro del importe, así que un cargo de 17,20 € parece limpio cuando en realidad lleva la comisión escondida. Es la capa más grande y la más invisible.

La comisión por operación en divisa. Un porcentaje fijo por pagar fuera de tu moneda. Esta sí suele aparecer, a veces agrupada al final del mes en un único cargo que no sabes a qué compra corresponde.

La comisión del cajero de destino. Cuando sacas efectivo fuera, además de lo tuyo puede cobrarte el cajero. Va en la misma operación y por eso 200 € de retirada aparecen como 207 € en la cuenta.

Cómo apuntarlo sin volverte loco: la comisión que va dentro del importe no se separa —no puedes—, y ahí el dato correcto es lo que te cobraron. La que aparece como línea propia sí se apunta aparte, y si puedes darle su propia categoría de comisiones bancarias, mejor: al cabo de un año esa cifra te dice si te compensa cambiar de banco, que es exactamente el tipo de decisión para la que sirven las categorías. En Sumant las categorías a medida son del plan PRO; con el gratuito la puedes llevar dentro de la más cercana y mirarla por concepto.

Un aviso concreto: cuando un datáfono en el extranjero te pregunte si quieres pagar en euros o en la moneda local, la respuesta casi siempre es la moneda local. Pagar en tu moneda deja el cambio en manos del comercio, y ese margen suele ser peor que el de tu banco.

Por qué el total te engaña

Si tienes 4.000 € y 60.000 pesos, el número grande que te enseña cualquier app se mueve aunque tú no hagas nada. Un mes en el que el peso cae un 8 % te muestra un patrimonio menor sin que hayas gastado un euro de más.

Eso no es un error de la app: es lo que pasa de verdad. El problema es leerlo como si fuera tu gasto. Dos reglas para no engañarte:

Mira los gastos por moneda, no por total. Para saber si te has pasado este mes, compara pesos con pesos y euros con euros. El tipo de cambio no tiene nada que decir ahí.

Deja el total para el patrimonio. Ahí sí tiene sentido una sola moneda, y ahí sí quieres ver el efecto del cambio: forma parte de lo que tienes. Cómo se calcula esa cifra está en cómo calcular tu patrimonio neto.

Y una tercera, para plazos largos: si estás comparando lo que ahorras hoy con lo que ahorrabas hace tres años en una moneda que pierde valor deprisa, el tipo de cambio no es el único factor. La inflación hace la otra mitad del trabajo.

Las cuentas multidivisa

Si usas una cuenta que guarda varios saldos a la vez —euros, libras y dólares en el mismo sitio—, la regla de «una moneda por cuenta» sigue valiendo, solo que la cuenta del banco es una y en tus apuntes son varias.

Créate una por cada saldo que tengas abierto: «Neobanco EUR», «Neobanco GBP». Cada movimiento va a la que corresponde y cada saldo cuadra por separado con lo que ves en la aplicación del banco. Si las juntas en una sola, pierdes justo lo que te aporta esa cuenta.

Cuando cambias dinero dentro de esa cuenta —pasas 500 € a libras— conceptualmente no es un gasto ni un ingreso: el dinero sigue siendo tuyo, solo ha cambiado de forma.

Aquí conviene decir dónde está el límite, porque casi ninguna app lo resuelve del todo y Sumant tampoco: una transferencia exige la misma divisa en las dos puntas. Puedes mover euros de una cuenta a otra en euros, pero no pasar euros a una cuenta en libras de un solo apunte. Así que el cambio se registra como dos movimientos: la salida en la cuenta de euros y la entrada en la de libras.

Eso ensucia el resumen del mes —dirá que has gastado 500 € que no te has gastado y que has ingresado unas libras que nadie te ha pagado—, y es el precio de que la herramienta no cierre el círculo. Se mitiga metiendo esos dos apuntes en su propia categoría, «Cambio de divisa» o como quieras llamarla, para poder descontarlos de un vistazo cuando mires el mes. Y la diferencia entre lo que salió y lo que entró, hecha la conversión, es el coste real de ese cambio: el dato más honesto que vas a tener sobre lo que te cuesta tu banco.

Cómo montarlo en la práctica

Necesitas dos cosas de la herramienta que uses, y conviene saber cuál es la tercera que casi ninguna te da: moneda por cuenta —no una moneda global— y un total convertido que puedas mirar aparte del resumen del mes. La tercera, la que falta casi siempre, es mover dinero entre dos divisas en un solo apunte.

En Sumant cada cuenta elige su divisa entre 14 y los movimientos se guardan en la divisa de su cuenta. Las transferencias se registran como transferencia mientras las dos cuentas compartan divisa; el cambio entre divisas distintas es el caso que queda a mano, como está explicado arriba. Los movimientos los apuntas o los importas del CSV o Excel de cada banco, que es especialmente cómodo cuando tienes cuentas en dos países y ninguna app se conecta a las dos.

Si estás comparando herramientas por este motivo, Wallet by BudgetBakers es la que más se apoya en la multidivisa; las diferencias están en alternativas a Wallet.

Y si solo te llevas una idea de todo esto, que sea esta: el objetivo no es que te cuadre un número bonito en la pantalla, es que cada saldo cuadre con su banco. Un total convertido es una estimación; el saldo de una cuenta es un hecho. Cuando los hechos están bien apuntados, la estimación sale sola.

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