Qué es exactamente
Tu patrimonio neto es lo que tienes menos lo que debes. Nada más. Si sumas el dinero de tus cuentas, el valor de tu piso y lo que llevas invertido, y a eso le restas la hipoteca y el préstamo del coche, lo que queda es tu patrimonio neto.
La cifra puede salir negativa, y eso no significa que lo estés haciendo mal. Alguien que acaba de firmar una hipoteca tiene patrimonio negativo durante años y va perfectamente encaminado. Lo que importa no es el número de este mes, sino hacia dónde se mueve.
Es la cifra que la cuenta corriente no te da. El saldo del banco te dice cómo va el mes; el patrimonio neto te dice cómo va la década. Son preguntas distintas y hacen falta las dos.
Cómo se calcula
Una resta y dos listas. La primera lista es lo que tienes. La segunda, lo que debes. No hace falta ninguna fórmula.
Lista 1: lo que tienes
Cuentas corrientes y de ahorro, efectivo, fondos y acciones, planes de pensiones, el valor de mercado de tu vivienda si es tuya, el coche si lo venderías sin drama, y el dinero que te deben y vas a cobrar de verdad.
Para cada uno anota el valor de hoy, no el que pagaste. El coche que costó 22.000 € y se vendería por 9.000 € vale 9.000 € en esta lista.
Lista 2: lo que debes
El capital pendiente de la hipoteca —no la cuota, ni el total con intereses: lo que te queda por devolver—, préstamos personales, saldo de tarjetas aplazadas, financiaciones a plazos y cualquier dinero que hayas pedido prestado a alguien.
La resta
Total de la lista 1 menos total de la lista 2. Ese es tu patrimonio neto hoy. Apúntalo con la fecha y olvídate hasta dentro de tres meses.
Dos ejemplos con números
Con hipoteca
Alguien de 34 años, con hipoteca desde hace cuatro:
Lo que tiene: 4.200 € en la cuenta corriente, 11.000 € en una cuenta de ahorro, 18.500 € en un fondo indexado, 9.000 € del coche y 205.000 € del piso. Total: 247.700 €.
Lo que debe: 168.400 € de capital pendiente de hipoteca y 3.100 € de un préstamo del coche. Total: 171.500 €.
Patrimonio neto: 76.200 €. Hace un año eran 61.800 €. Ha subido 14.400 € sin haber hecho nada espectacular: parte por lo que ha ahorrado, parte por la hipoteca que ha ido amortizando, parte por el fondo. Esa es la información útil.
Fíjate en algo: su cuenta corriente tiene 4.200 €. Mirando solo eso, cualquiera diría que va justo. El patrimonio neto cuenta otra historia.
De alquiler
Alguien de 29 años que vive de alquiler y no tiene coche. Tiene 2.600 € en la cuenta corriente, 7.400 € en una cuenta de ahorro y 6.200 € en un fondo. Debe 1.900 € de un portátil financiado a plazos. Patrimonio neto: 14.300 €.
Comparar estas dos cifras —76.200 € y 14.300 €— no sirve para nada. Una incluye un piso que la otra persona no ha comprado; la segunda tiene todo su dinero disponible mañana y la primera no. Son dos vidas distintas midiendo cosas distintas, y aun así las dos pueden estar yendo bien.
Lo que sí es comparable es cada una consigo misma. La de 29 años pasó de 9.100 € a 14.300 € en un año: son 5.200 € más, y como todo su patrimonio es líquido, esa cifra coincide con lo que ha conseguido ahorrar. En el primer caso no: la mayor parte del crecimiento viene de amortizar hipoteca, que es ahorro también, pero ahorro que no puedes gastar.
Patrimonio no es liquidez
Este es el matiz que separa una cifra útil de una cifra decorativa. Dos personas con el mismo patrimonio neto pueden estar en situaciones opuestas según dónde esté ese patrimonio.
Si de tus 76.200 € hay 71.000 € metidos en un piso, tu capacidad de reaccionar a un imprevisto son los 5.200 € que quedan. Vender un piso lleva meses. Sacar dinero de un fondo lleva días. Sacarlo de la cuenta de ahorro lleva un minuto.
Por eso conviene apuntar al lado de la cifra grande una segunda, mucho más pequeña: cuánto de lo que tienes está disponible esta semana. Esa es la que te dice si puedes dormir tranquilo, y suele ser la que la gente descubre que tiene demasiado baja después de años sintiéndose «con patrimonio».
La regla práctica: la parte líquida debería cubrir varios meses de tus gastos habituales antes de que tenga sentido preocuparte por hacer crecer el resto.
Cuatro errores habituales
1. Confundir la cuota con la deuda
La hipoteca que aparece en la lista 2 es el capital pendiente, no la suma de todas las cuotas que te quedan. Si sumas los intereses futuros estás contando un gasto que todavía no has hecho y hundes la cifra sin motivo.
2. Valorar las cosas por lo que costaron
El coche, el móvil y los muebles pierden valor. Si los apuntas a precio de compra, tu patrimonio sube en el papel mientras baja en la realidad. Y si algo no lo venderías nunca, directamente no lo pongas: un armario no es un activo.
3. Contar cosas que no venderías
El sofá, la tele y la bici entran en la lista solo si de verdad los pondrías a la venta. Meterlos «por si acaso» infla la cifra con dinero que no vas a ver nunca, y el problema no es la vanidad: es que tomas decisiones sobre un colchón que no existe.
4. Compararlo con el de otra persona
Un patrimonio neto depende de la edad, del sueldo, del país, de si has heredado y de si tienes hijos. La única comparación que dice algo es contigo mismo hace un año.
Cada cuánto mirarlo
Cada tres meses. Es una cifra lenta y mirarla más a menudo solo sirve para ponerse nervioso con oscilaciones que no significan nada: un fondo que baja un 3 % una semana no es información, es ruido.
Elige cuatro fechas fijas al año y respétalas. El primer día de enero, abril, julio y octubre funciona bien porque coincide con los cierres trimestrales de casi todo. Lo importante no es la fecha, es que sea siempre la misma: si la mueves cuando el mercado va bien, tu histórico deja de ser comparable.
Apunta cada medición con su fecha y no borres las anteriores. Un patrimonio neto sin histórico es un dato suelto; con dos años de mediciones detrás es lo más parecido a un cuadro de mando que vas a tener de tus finanzas.
Y cuando la cifra baje —bajará algún trimestre—, resiste la tentación de dejar de medir. Los trimestres malos son justo los que explican el resto.
Qué hacer con la cifra
Lo primero, comprobar que tienes un colchón. Antes de mirar si el patrimonio sube, asegúrate de que una parte de lo que tienes está disponible mañana por la mañana. Eso es un fondo de emergencia, y sin él una avería te obliga a vender algo con prisa.
Lo segundo, mirar la tendencia. Si tu patrimonio crece trimestre a trimestre, tu sistema funciona aunque algún mes te pases. Si lleva un año plano, el problema no está en un gasto concreto: está en cuánto entra o cuánto sale de forma habitual, y eso se ve apuntando los gastos, no mirando el patrimonio.
Lo tercero, dejar que el tiempo trabaje. La parte del patrimonio que está invertida crece sola si la dejas quieta; puedes hacerte una idea del efecto con la calculadora de interés compuesto.
En Sumant esto se lleva a mano: apuntas cada elemento con su valor y la app hace la resta y guarda el histórico. No hay precios en vivo ni conexión con tu banco, así que el valor lo actualizas tú cuando toca. Para una cifra que se mira cuatro veces al año, es suficiente.