Qué es una app web
Una aplicación web es una página preparada para comportarse como una app: la añades a la pantalla de inicio y a partir de ahí se abre a pantalla completa, con su icono, sin barra de direcciones y sin pestañas. Por dentro sigue siendo web; por fuera no lo parece.
Apple lo soporta desde hace años bajo el nombre «Añadir a pantalla de inicio». No es un atajo a una web: la app guarda sus datos en el propio teléfono y puede abrirse sin conexión.
Probablemente ya uses alguna sin saberlo. Es lo que hay detrás de bastantes paneles de trabajo, de algunos servicios de reservas y de más de una herramienta interna de empresa. En una app bien hecha la diferencia con una nativa no se nota en el uso diario; se nota en lo que hay alrededor, y eso es lo que van estas líneas.
Cómo instalarla en tres toques
Tiene que ser desde Safari. Es la limitación más importante y la que hace que la mitad de la gente no lo consiga: desde Chrome en iPhone la opción no aparece igual.
1. Abre la web en Safari.
2. Toca el botón de compartir, el cuadrado con la flecha hacia arriba, en la barra inferior.
3. Baja por la lista hasta «Añadir a pantalla de inicio» y confirma.
Ya está. El icono aparece con el resto de tus apps y se abre igual que ellas. Para desinstalarla, mantén pulsado el icono y elimínalo: se va con sus datos, sin dejar nada.
Si no te aparece la opción
Cuatro motivos, por orden de frecuencia:
Estás en Chrome o en Firefox. El de siempre. En iPhone, «Añadir a pantalla de inicio» vive en Safari. Copia la dirección, ábrela en Safari y repite.
Has llegado desde el navegador de otra app. Cuando abres un enlace desde el correo o desde una red social, se abre en una ventana de navegación integrada que no tiene esa opción. Busca el botón de abrir en Safari, arriba o abajo según la app, y luego comparte.
Estás en una pestaña privada. La navegación privada no guarda nada, y eso incluye la instalación. Sal de la pestaña privada y vuelve a intentarlo.
La web no está preparada. No toda página se puede instalar: hace falta que declare su icono, su nombre y cómo quiere abrirse. Si la opción aparece pero el resultado se abre con la barra de direcciones a la vista, es esto.
Para comprobar que ha quedado bien instalada, ábrela desde el icono y mira dos cosas: que no haya barra de direcciones arriba y que el icono no sea una miniatura de la web sino un icono propio. Si ves las dos, está.
En Android
Más fácil, y con menos condiciones. En Chrome suele aparecer sola una barra que propone instalar la aplicación; si no, está en el menú de tres puntos como «Instalar aplicación» o «Añadir a la pantalla principal».
La diferencia relevante frente al iPhone es que en Android la app instalada así se comporta casi igual que una descargada de la tienda: aparece en el cajón de aplicaciones, en los ajustes del sistema y en el selector de apps abiertas. Las notificaciones tampoco piden el paso extra.
Qué ganas
No hay tienda de por medio. Ni cuenta de Apple, ni pedirle el móvil a nadie, ni un permiso que dar. Entras en la web y la añades.
No hay actualizaciones que instalar. Abres la app y ya está la última versión. No hay una lista de pendientes ni un aviso que ignoras durante semanas.
Ocupa casi nada. Unos pocos megas frente a los cien y pico de una app nativa media.
Es la misma app en todas partes. El móvil, la tablet y el ordenador abren lo mismo. Para apuntar un gasto el móvil gana; para revisar el mes o importar un extracto, una pantalla grande gana por mucho.
Funciona sin conexión. En una app bien hecha los datos viven en el teléfono, así que en el metro sigue funcionando y sincroniza cuando vuelve la cobertura.
Qué pierdes
Con la misma honestidad, lo que no vas a tener:
No sale en el buscador de la App Store. Si tu forma de encontrar apps es buscar «gastos» en la tienda, esta no la vas a encontrar ahí.
Los widgets y los atajos son limitados. Una app nativa puede poner un widget en la pantalla de bloqueo; una app web, hoy, no del todo.
Las notificaciones piden un paso más. Funcionan en iPhone, pero solo después de instalarla en la pantalla de inicio, no antes.
Se instala solo desde Safari. Ya está dicho arriba y es la pega que más confunde.
Si borras el icono, borras los datos. Los datos viven en el teléfono. Si la app sincroniza con una cuenta, vuelves a entrar y están; si no, se han ido. Por eso conviene poder exportarlos.
Dónde quedan tus datos
Esta es la parte que más gente pasa por alto y la que más disgustos da. En una app web bien hecha los datos se guardan en el propio teléfono, que es lo que le permite abrirse sin conexión. Eso tiene dos consecuencias.
La primera es buena: no dependes de que haya cobertura para apuntar un gasto, y lo que escribes está en tu dispositivo antes que en ningún otro sitio.
La segunda hay que tenerla presente: el teléfono puede liberar ese espacio si va muy justo, y borrar la app se lleva sus datos por delante. Por eso, cualquier app en la que vayas a meter meses de movimientos debería cumplir dos cosas.
Que sincronice con una cuenta tuya. Así, si cambias de móvil o borras el icono, vuelves a entrar y sigue todo. En Sumant es lo que hace el inicio de sesión: los datos se sincronizan cifrados y atados a tu cuenta.
Que puedas exportarlos cuando quieras. Un archivo que te descargas tú y que abres sin necesitar la app. Es la única garantía real de que tus datos son tuyos, y conviene probar la exportación el primer día, no el día que te haga falta.
Para quién tiene sentido
Para quien apunta gastos a mano, tiene mucho sentido: es una tarea de treinta segundos al día que no gana nada por ser nativa, y se agradece poder rematar el mes desde el ordenador.
Para quien quiere que la app le lea el banco sola, no cambia nada: eso depende de si la app se conecta a tu entidad, no de cómo esté instalada.
Para quien necesita widgets en la pantalla de bloqueo o integración con los atajos del sistema, hoy una app nativa sigue ganando. Y para quien comparte el móvil con alguien, tampoco cambia nada: quien tenga el teléfono desbloqueado entra igual, se instale como se instale.
La forma rápida de decidir: si tu objetivo es apuntar rápido y revisar tranquilo, instálala desde el navegador y te ahorras la tienda entera. Si tu objetivo es que la app haga cosas mientras tú no la miras, pregunta primero por lo que hace la app, no por cómo se instala.
Sumant se instala así, en iPhone y en Android, y no se conecta a tu banco: los movimientos los apuntas o los importas del CSV o Excel que descargas tú. Si quieres ver antes cómo es por dentro, está cómo funciona, y si vienes comparando opciones, las siete de las mejores apps de finanzas personales están repasadas una a una.