La tasa de ahorro es el porcentaje de tus ingresos netos que no gastas: si ingresas 1.800 € y a final de mes quedan 270 € sin gastar, tu tasa de ahorro es del 15%. Es más útil que mirar el saldo, porque no depende de cuánto ganas sino de cómo vives respecto a lo que ganas.
No hay un número mágico. La regla 50/30/20 propone un 20% como referencia, pero una tasa del 5% sostenida durante años vale más que un 30% que solo aguanta dos meses. Lo importante es conocer tu número real y moverlo poco a poco.
Para calcularla necesitas dos datos que ya tienes si apuntas tus movimientos: ingresos y gastos del mes. Y si el mes viene torcido y baja, no pasa nada: se mira, se entiende por qué, y se sigue.